lissettej - RELACION DE PAREJAS
   
  lissettej
  Inicio
  RECETAS DOMINICANA
  El CuerPo HuMaNo
  PLANTAS Y REMEDIOS CASEROS
  Trucos de belleza
  Vitaminas y Minerales
  PRIMEROS AUXILIOS
  ETICA MEDICA
  TIPOS DE ENFERMEDADES
  VIH/SIDA
  ENFERMEDADES DE TRANSMISION SEXUAL (ETS)
  ENFERMEDADES MENTALES
  ENFERMEDADES GENETICA
  EL EMBARAZO
  TU BEBE
  ABORTOS
  COMPORTAMIENTO Y CONDUCTA HUMANA
  SeXo , sExUaLiDaD y SeNsUaLiDaD
  DROGAS
  AlCohOLiSmO
  Bulimia Y Anorexia
  Obesidad
  eXaMeNeS Y pRuEbAs mEdIcA
  EDUCACION SEXUAL
  RELACION DE PAREJAS
  LA VIOLENCIA
  SEXO AL DESNUDO
  AmOr Y SeXo..
  Solo para mujeres...
  PARA MUJERES
  PARA HOMBRES
  HOMBRES VS. MUJERES*
  LIBRO DE VISITANTES
  MIS FOTOS

lissettej copyrigth derechos reservados 2011

PAREJA, COSA DE DOS



LA PAREJA

La idea del compañero es uno de los problemas más comunes con los que tiene que lidiar la mayoría de las parejas.

Esto es más común en las mujeres, se piensa que el compañero todo lo puede hacer, nunca se va a enfermar, nunca va a tener problemas y es casi un dios.

Hay que tener mucho cuidado, el no ver las debilidades del otro hará que siempre esperes demasiado de él y que incluso le exijas más de lo que puede dar. Es por eso que hay que tratar de ser realista y ver los defectos del hombre, no para echárselos en cara, sino para darle su lugar de humano que se puede equivocar y puede cometer errores igual que tú.

Otro problema que es muy generalizado, es el dar por un hecho a la pareja como adivina, que sabe lo que quieres, lo que piensas, lo que necesitas, debido a que te conoce totalmente.

Aunque esto sería muy hermoso, la realidad es otra. El otro no es un psíquico, no puede adivinar las cosas, ni puede saber de antemano algo, sin que tú no se lo digas. 

El problema sobreviene a la hora en que se asume que el hombre sabrá siempre todo, cuando se descubre que no es así, viene el reclamo y la desilusión. 

Además se vuelve un obstáculo para la comunicación, pues tú no sientes la necesidad de decir lo que sientes, "para qué si él ya lo sabe".

Esto se da debido a que te has compenetrado tanto con esa persona que pensamos, inconscientemente, que está dentro de nosotras y creemos que debe entender todos nuestros signos y nuestros pensamientos tan bien como nosotras.

En una relación de pareja nunca se debe asumir nada, nunca debe darse nada por sentado, no hay nada escrito, y todo hay que decirlo, conversarlo. La comunicación es clave en el proceso de no pedir imposibles, de no pelear por algo que el debió entender, o que tenía que ser de una u otra forma.

Trata de ser realista, de comunicarte y de no exigirle demasiado a tu pareja. La relación será más sincera, unida y más sólida.


COSAS DE DOS

Las relaciones de Pareja son algo que a todos nos interesa, puesto que todos tendemos, hemos tenido o tenemos relaciones de pareja, bien sea hombre-mujer, hombre-hombre o mujer-mujer.
 
Todas las reflexiones que puedan salir sobre el tema, aquí tendrán su acojimiento, y es de interés general, no solo lo que pueda decir yo al respecto, sino lo que todos podamos aportar.


La comunicación y el conocimiento del otro, antes de establecer relaciones de cara a una vida ,es fundamental tal y como siempre lo ha sido, pero hoy día aún más, puesto que la igualdad en derechos y obligaciones que se establece como base hoy día en el seno de la Pareja, hará que nada esté preestablecido sino más bien en el respeto al otro en todas las dimensiones de la persona. 

El respeto al otro es consecuencia del conocimiento del otro, no sólo del conocimiento que se estableció cuando se conocieron, sino en la evolución de la persona y de su personalidad a lo largo del tiempo. Establecemos como base que las personas evolucionan y no son las mismas a lo largo del paso del tiempo.





TIPS "PARA VIVIR EN PAREJA"


· Acércate de vez en cuando
La cercanía emocional y física suele ser un comportamiento que olvidamos o nos asusta; a veces nos volvemos fóbicas cuando recibimos un rechazo en lugar de aceptación. 

En otras ocasiones somos como 'jarritos de Tlaquepaque', tan delicadas que nos rompemos con que nos miren feo. No te amilanes; remonta la distancia y aproxímate a tu pareja con cierta frecuencia, sea o no para tener relaciones sexuales.



 
Conócelo(a) más
Lo que muchos autores han identificado con una especie de 'mapa' que cada quien tiene sobre su pareja, no se basa en otra cosa que en el conocimiento mutuo. 

Para ello es muy importante acompañar a tu pareja a lugares y sitios importantes para él(ella), conocer a su familia y a sus amistades, no para controlarlo(a), sino para conocerlos y comprender por qué es de la forma que es. Así aprenderás a respetar su manera de ser.


· Proporciónale cariño y admiración
Demuéstrale tu afecto de muchas maneras: con tu presencia, con palabras, mediante caricias o con atenciones, dándole regalos o cumpliéndole algún gusto. Hazle saber que sientes una verdadera admiración por él(ella) y por lo que hace.


· Exprésate con claridad
Cuando mostramos nuestras ideas como críticas, censura, agresión o argumentos negativos, provocamos tensión en la pareja. Igualmente, cuando esperamos que "adivine" lo que estamos pensando o lo que queremos, vamos por mal camino; sólo llegaremos a un "teléfono descompuesto". 

Hablemos con suavidad y ternura, pero sobre todo con claridad y mucha honestidad. Esto incluye decir lo que no nos gusta de nuestra relación o de la persona misma.


· No amenaces ni hagas dramas
Poner en riesgo tu vínculo es algo innecesario, a menos que hayas tomado en serio la resolución de disolverlo. Muchas parejas amenazan permanentemente con romperlo a la menor provocación, y a la tercera ocasión es difícil creerle. 

También, las dramatizaciones espectaculares y desgarradoras son muy útiles para conmover a un auditorio, pero en la tercera actuación con la pareja ya es difícil ser convincente.
 
Nuevamente: déjalo para el close up del culebrón en boga. Lo mejor es hablar con la mayor tranquilidad posible, de manera directa y sin exageraciones.







Secretos para vivir en pareja más de 35 años


Como vivir con tu pareja y no morir en el intento
Cuando tú y tu pareja deciden irse a vivir juntos, es un momento muy especial de la pareja y les aseguro que es una muy buena experiencia antes de decidir casarse o tener hijos. 

Con la convivencia se van a ir conociendo en otro ámbito que no se conocian antes. Aquí les damos algunos consejos para aplícarlos en los primeros meses, que son los meses claves de la convivencia y serán los que sostendrán todo lo demás.






¿Cómo actuar si tu pareja tiene hijos?

Si has comenzado una relación con un hombre que tiene hijos de su pareja anterior, ten en cuenta los siguientes consejos para convivir en armonía y felicidad.


Ten en claro cuál es tu rol: tú eres su pareja. Que él sea padre no te convierte a ti en madre de sus hijos.

Pregúntate si quieres apoyarlo en su tarea como padre. Si te respondes que no, habla con él y plantéale tus inquietudes. De este modo tu pareja podrá saber qué piensas y sientes al respecto.

Si quieres apoyarlo en su rol de padre acepta su situación sin reservas. Entiende que sus hijos no son la "prolongación" de su relación anterior, sino personas independientes a quienes tu pareja quiere y necesita.

No te sientas insegura ni dejada de lado cuando él está con sus hijos. Acompáñalo y disfruta viendo a tu pareja en ese rol.

Ayuda a tu pareja para que construya una buena relación con sus hijos, sin olvidar que tú no eres responsable de su crianza y educación.

Pregúntale ¿Cómo puedo ayudarte? y no le digas "Tú debes criarlos de tal o cual modo".
¿Cómo actuar si tu pareja tiene hijos?
No compitas con la madre de los hijos de tu pareja, ni les hables mal de ella a tu pareja, menos aún delante de sus hijos.

No intentes "conquistar" o retener a tu pareja dándoles a sus hijos atenciones, regalos, tiempo o situaciones que no deseas darles.

No simules ser de otra manera de la que realmente eres cuando están los hijos de tu pareja. Ellos aprenderán a conocerte y quererte por lo que tú representas para su padre.
Construye una pareja feliz y ellos te aceptarán.

Ante una discusión, no utilices a los hijos de tu pareja como "botín de guerra" impidiendo o dificultando la relación entre ellos o utilizando a los pequeños como "aliados" en esa discusión.

Entiende y acepta que los hijos de ese hombre de quien te enamoraste forman parte de su vida, sus afectos y su cotidianeidad. Son importantes para él y siempre lo serán.








El amor en las parejas homosexuales

Las parejas homosexuales son una realidad nueva en la sociedad, por lo cual no existen modelos establecidos, lo cual puede crear confusiones y dudas.

 

Es cierto que los homosexuales tienen una tendencia a tener un mayor número de parejas que los heterosexuales, pero no necesariamente son relaciones desprovistas de afecto o sentimiento. 

Los homosexuales, contrario a la creencia popular, son capaces de entablar relaciones duraderas basadas en la honestidad, pero no es correcto el reproducir el modelo de la pareja heterosexual, ya que la realidad es otra y las necesidades son otras.



Una relación de pareja entere dos hombres, no puede jamás seguir los cánones de la relación entre hombre y mujer, no es lógico que uno de los miembros de la pareja adopte el rol de mujer.
 
Dos hombres que recibieron educaciones similares, donde están orientados a conquistar, tener una vida social activa, incluso a mandar, no se adaptarán a tomar un rol que no les corresponde. Por tanto, es necesario crear la relación en base alas personas que la integran, sin ajustarse a modelos preexistentes. 


Relaciones de las parejas homsexuales:

Muchas veces, los prejuicios de la familia o los propios, interfieren con la relación de pareja, llegando a ocultar al otro de las miradas de conocidos, esto provoca una degradación en la relación, que a la larga tendrá consecuencias. 

 

Las parejas homosexuales deben tomar en cuenta las interferencias que puedan producirse por parte de las familias que prefieren culpar de la homosexualidad de su hijo a la pareja y por tanto, tratarán de rescatarlo.
 
Por otro lado, tenemos a los amigos homosexuales celosos de la relación, que intentarán destruirla para cumplir la máxima de la infidelidad homosexual.



 

La promiscuidad en las relaciones gay es un resultado natural de la conducta sexual del hombre (tanto heterosexual como homosexual), ya que no tiene reparos en separar el sexo de los afectos, ni en buscar una relación sexual por el simple hecho de desearla, sin necesidad de involucrarse emocionalmente.

Las parejas monogámicas son estructuras relativamente modernas dentro de la historia de la humanidad, tanto para homosexuales como para heterosexuales. 

Existen estudios de los años 60, que avalan que los homosexuales que viven en pareja, pueden aspirar a una mayor calidad de vida que los otros homosexuales.

 

Conocer as otras parejas en la misma situación ayuda a tener un punto de referencia, y permite un intercambio de experiencias que pueden enriquecer a la pareja.







¿Se diferencian de las heterosexuales?

 

Parejas homosexuales

Problemas específicos
Las bases de una relación homosexual están formadas por los mismos componentes que cualquier otra: amistad, compromiso, amor, sinceridad, etc. Sin embargo, aparecen una serie de problemas añadidos por el simple hecho de ser homosexual, y que no se dan en las parejas heterosexuales.


Por ejemplo, toma protagonismo el resto de la sociedad, que aún hoy no acaba de aceptar del todo este tipo de relaciones; la pareja debe enfrentarse a su círculo social, con el que debe librar una dura batalla de explicaciones, críticas, reproches, etc.
Esta situación conflictiva afecta a la pareja y a su relación propiamente dicha. 

Miedos e inseguridades aparecen en escena en alguno de los dos miembros y hacen dudar al otro de la estabilidad de su relación. 

 

Recuerden que ahí se está formando su hogar y que podrán crear su propio idioma. Aléjense de mandatos y costumbres familiares y, así irán construyendo su mundo particular y personal.

Sean ingeniosos en los buenos momentos tanto como pacientes y flexibles ante las turbulencias. Esa es la clave!

  1. Dividir y rotar las tareas más ingratas del hogar (limpiar, ordenar) puede ser una solución para que no caigan siempre en las mismas manos y se generen conflictos.
  2. Hablar sobre aquello que molesta suele ser incómodo, pero siempre será más sano que callarlo.
  3. Organizar fiestas, cenas con amigos o todo tipo de evento social los hará sentirse más seguros en su propia casa.
  4. Aprovecha la pasión que sentirán durante las primeras semanas para tener sexo en los distintos ambientes del hogar.
  5. Convivencia no es sinónimo de pegote. Busca tus propios espacios en la casa y permite que tu pareja también los tenga.
  6. Todos tenemos costumbres algo extrañas en nuestras vidas cotidianas, como apagar fósforos con agua o dormir con alguna luz encendida. Es posible que descubras algunas mañas que tu cónyuge venía escondiendo: respétalas y no las juzgues.
  7. Busca la mejor forma y el momento indicado para realizar tus reclamos. El tono es tan importante como aquello que se dice.
  8. Si alguno de los dos ya vivía en esa casa, procuren realizarle algún tipo de modificación para que se materialice, aún más claramente, la nueva etapa.
  9.  
  1. Túrnense para cocinar y sorpréndanse mutuamente con sus especialidades. Conocer el paladar del otro tiene muchas más implicancias de las que aparecen a simple vista.



¿Qué sucede cuando una nueva pareja ha de convivir con hijos de relaciones anteriores?

 

Cuando una pareja decide iniciar una vida en común, pero ha de convivir con los hijos de anteriores relaciones de alguna de las dos partes, los lazos familiares pueden complicarse más de lo normal.

Es necesario que desde el principio existan unas normas de convivencia claras y distintas, que permitan al nuevo miembro hacerse con las riendas y asumir su nuevo rol en esa familia, y a los demás aceptarlo como parte integrante de un grupo que ya estaba unido previamente.

Esta prueba, que deben pasar las personas que deciden tener una pareja separada o viuda, y han de convivir con sus hijos, es algo difícil de valorar hasta que no se experimenta. Parece que todo es muy bonito, pero la pareja soltera ha de renunciar a una serie de cosas de las cuales son principales protagonistas los hijos de su pareja.

Aceptar a la “madrastra” o “padrastro

La imagen de los padrastros y de las madrastras suele estar unida a connotaciones negativas y estereotipadas. A menudo, cuando se ha de convivir con los hijos de anteriores relaciones, los menores ven al nuevo miembro como usurpador del puesto que ocupan su padre o madre biológicos y relacionan a esta nueva figura con una fuente de problemas y competencia.

Cuando una pareja ha de convivir con los hijos de anteriores relaciones, en muchos casos los pequeños se niegan a quererlos porque sienten que, al mostrarles afecto, traicionan a sus progenitores. Además, la aceptación se complica cuando la llegada de esa figura se produce tras la muerte del padre o de la madre. La clave, aseguran los psicólogos, es ser pacientes y conceder a los niños el tiempo que necesiten para descubrir que esta nueva persona no es un nuevo padre o madre, sino un miembro más de la familia.

 

Es importante hablar con los hijos e informarles de todo cuanto está sucediendo en la familia, ya desde el momento de la separación. La información de los hijos es primordial, y mantenerles al margen para que no sufran no hace nada más que aumentar sus inseguridades y sus miedos.

Si los padres que se separan se ocupan de explicar a sus hijos lo que está pasando y les inculcan la necesidad de vivir separados, los niños entenderán mejor la situación. Una separación bien llevada desde el principio ayudará para que más adelante, cuando surja una nueva pareja, la convivencia con los hijos de anteriores relaciones sea más fácil y ésta sea aceptada mejor.

Cómo debe actuar la nueva pareja

El papel de la nueva pareja, por supuesto no será el de hacer de madre o padre. No cabe duda de que ese papel ya está cogido, con lo cual ha de comportarse como un compañero/a que compartirá su vida con ellos y con su padre/madre.

Tendrá que mostrarse disponible para hablar de lo que necesiten, pero no se meterá en asuntos ajenos a su relación con ellos. Además, debe tener en cuenta que tendrá que compartir su vida con tres familias, la suya propia, la de su marido y la de la ex de su marido.

Para una persona soltera y sin experiencia anterior en niños, puede resultar angustiante y estresante al principio convivir con los hijos de anteriores relaciones de su nueva pareja, pero todos necesitamos un periodo de adaptación y pasadas las primeras discusiones todo volverá a la calma.

Aceptar la situación

Los niños sólo buscan que sus padres sean felices, sólo que a veces no entienden que puedan ser felices con otras personas y les cuesta aceptarlo.

La nueva situación de convivir con los hijos de anteriores relaciones no es fácil. Se trata de una situación a la que poco a poco han de habituarse todos los miembros de la familia, y entonces, la convivencia mejorará.






Mujeres: hijastra o madrastra

Tratar de ser Hija de la Pareja de tu Padre o de tu Madre, o tratar de ser Madre los hijos de tu cónyuge, no es una decisión nada fácil, en estos casos intervienen muchos factores, y es necesario, definir estos roles, si es posible antes de que se de el matrimonio formando este tipo de uniones.

Ser hijastra es muy difícil, porque hay factores que afectan:  
·         Que sus verdaderos padres tengan problemas entre sí, por celos con la nueva pareja,
·         Miedo a Que su padre o madre verdadero le dejen de querer por su nueva pareja,
·         Que sus padres postizos, le quiten el amor a sus padres, y además lo maltraten a ellos.  

Ser madrastra de los hijos de tu pareja, es todo un reto, porque no siempre las verdaderas madres están dispuestas a que sus exparejas, unan a sus hijos con una nueva mujer. Además, el hombre siempre tiene el temor, de que la nueva pareja, no acepte a sus hijos, y por ello el muchas veces pone una barrera que indica directamente, de que sus hijos son mas importantes, y si ella no los acepta no se lo va a soportar. 

A esto se une, de que los hijos, se sienten desdichados por tener a sus padres separados, y no quieren que nadie ocupe el lugar de sus verdaderos padres, además, de celar al padre que convive con esta nueva pareja, cela el hecho de que esta mujer ocupe el lugar de su madre, quien perdió a su padre, por esta nueva persona, que para mas colmo tiene que aceptar como madrastra.   

Ser madrastra también es difícil, porque hay tres aspectos que tiene en su contra:  

·         Si La Verdadera madre de ese hijo de tu pareja se opone,
·         Si su cónyuge acepta como mas importantes sus hijos que su nueva pareja,
·         Los hijos de su cónyuge, no quieren a nadie mas que no sea su verdadera mama,
·         Los hijos de su cónyuge, quieren ser mas importante para el que ella.  

En todo caso, aunque estos dos casos parecen distintos, tienen mucha relación, entre sí, y es que cuando los padres se juntan con nuevas parejas, que no son familia de estos hijos, todos sufren, la nueva pareja, los hijos, los verdaderos padres, y todos los demás involucrados.  

En este caso, el rol de una mujer que es hijastra o que es madrastra, es tratar de alivianar el dolor por el proceso de adaptación de cada uno de los miembros, y tratar de poner un granito de arena, por intentar convivir en paz.      

Si eres hijastra, conversa con tu madre o padre, para que puedan buscar soluciones juntos, donde ninguno sufra ni tu como hija, ni tu madre o padre que esta con esta pareja, ni la nueva pareja, ni tu madre o padre que fue desplazado.   

Busquen de llegar a acuerdos juntos, y luego plantéenselos a la nueva pareja, para que todos sepan y estén de acuerdo con las soluciones, también, traten de conversar con el padre o madre, que fue desplazado por esta nueva pareja, para que trate de que en la mayor medida de lo posible, eviten en lo absoluto, provocar choques entre los miembros de esta nueva familia que se esta formando.          

Si eres Madrastra, conversa con tu pareja, acerca del valor que tu tienes para el, en relación a su antigua pareja, y en relación a ti misma como persona, pero plantéale que no quieres rivalizar con sus hijos, ni competir a quien quiere mas si a sus hijos o a ti, que le aceptaste como pareja, a pesar de que habían hijos de otra persona por el medio, pero que no estas interesada en opacar a sus hijos, pero tampoco de que te opaquen por detrás de sus hijos, sino que cada quien ocupe un lugar especial en su vida, y en el hogar.  

No maltrates a los hijos de tu pareja, pero tampoco permitas que te maltraten por ellos. Simplemente enséñale a tu pareja a ser responsable, con los compromisos que ya tenía, pero también con el compromiso, que ha adquirido contigo. 

Tu no dejas de valer por no ser la madre de ellos, y ellos no dejan de valer, por no ser tus hijos, simplemente tu tienes tu lugar y ellos tienen el lugar de ellos, y el papel de tu cónyuge es darle a cada quien el lugar que le corresponde.

 

 

Toda pareja esta expuesta a tener conflictos;  las parejas tarde o temprano tendrán que afrontar problemas. De manera general los problemas fortalecerán o debilitarán a la pareja dependiendo de los resultados a que obtengan al enfrentar los problemas. 

Uno de los factores mas importantes, pero que poco se habla por la pareja es que los conflictos también son útiles ya que permiten conocer los sentimientos y la satisfacción e insatisfacción de la relación; lo cual se traduce en que los conflictos a medida de que se enfrentan hacen que la pareja se consolide, se haga mas fuerte o se separe. 

Debemos considera que es inevitable tener conflictos en las relaciones humanas y de pareja. Lo que debemos es desarrollar la capacidad y la conciencia de que los conflictos pueden ser enfrentados y  solucionados con esfuerzo, lo cual conduce al crecimiento y madurez de las personas y la relación. 

Solo que ahora al vivir en una cultura del deshecho, es fácil cambiar o sustituir casi todos los productos de las mas diversas índoles, y en mi opinión, es algo que esta agudizando las rápidas separaciones en las parejas. 

Tal parece que las parejas de antes solían durar más, claro que existían otro tipo de condiciones como son, el que las mujeres no trabajaban y por lo tanto no tenían independencia económica, la educación era mas restrictiva y la pareja se unía con la idea de que era para siempre, etc. 

En este momento es importante definir los factores por los cuales se une una pareja.

Los factores que interviene para la integración de una pareja es la "atracción",  la coincidencia, la "química", la intervención de "cupido", la "atracción magnética", el “karma de vidas pasadas”, el destino, etc. 

En un principio, tenemos una postura flexible al elegir a  la persona que podrá ser nuestra pareja. La mayoría de las veces, es la atracción personal la que influirá para formar una pareja. 


El problema es que no pensamos conscientemente en estos factores y mucho menos los hablamos. No decimos qué esto es lo que esperamos de nuestra pareja, solo damos por hecho de que así será; casi siempre queda solo en nuestra mente y pareciera que mágicamente así se dará. 

Lo cual desencadena muchos de los fracasos y separaciones de las parejas.
 

Si consideramos por un momento que elegimos una pareja, que en lo que cabe, es la  apropiada, aún así hay un sinnúmero de situaciones que provocarán problemas, conflictos y malas relaciones. 

Hay que tomar siempre en cuenta que todas las relaciones de pareja, ya sea por la convivencia, por la cercanía o por la razón que sea, siempre esta presente el que existan conflictos, aún en las relaciones donde predomina el amor. 

CUIDADO, son la base de los malos entendidos de la relación de pareja y son por mucho,  los causantes de la insatisfacción, frustración y debilitamiento y hasta perdida de la pareja. 

Sin duda estos son factores que vamos armando de lo que oímos, vemos y sentimos desde muy pequeños en nuestra familia de origen y surge la pregunta ¿qué hacemos entonces? sobre todo si ya tengo una pareja y estoy viviendo los estragos de estos conflictos. 

La incompatibilidad es común que surja cuando tomamos como pareja a una persona que conocemos superficialmente, esto es, que no nos permitimos ni el tiempo ni el espacio para conocer lo que mas adelante saltarán como verdaderos defectos de la persona ante nuestros ojos, y en el inicio de la relación solo nos aferramos a la parte atractiva o bonita de la relación. 

Esta es una etapa de poca reflexión que casi siempre se termina con los primeros conflictos, pero existen parejas en donde alguno de los miembros se aferra a solo ver lo “lindo de la otra persona”.


Comunicación Efectiva

Es un estilo de relación, con una comunicación que se denomina Asertiva, el cual representa un equilibrio en la comunicación, a pesar de los roles de tipo pasivo, agresivo y pasivo-agresivo.

La comunicación asertiva requiere de componentes como son la expresión (positiva y/o negativa) directa, honesta y clara de los sentimientos, pensamientos, necesidades y opiniones, sin herir, humillar o faltar el respeto de manera intencional a la pareja. Es diferente de la llamada "franqueza agresiva".


Las habilidades expuestas ayudan a canalizar adecuadamente las emociones, evitando que la pareja llegue a una relación destructiva, donde se hagan daño consciente o inconscientemente, directa o indirectamente. 



 

 

Reglas de oro para vivir en pareja

 


· Muéstrate interesada(o) en sus cosas
Hay que hacerle saber que nos importa y que forma parte de nuestras prioridades en la vida (no la única ni tal vez siempre la primera, pero sí una muy importante). Hazlo con sinceridad y no como pose o impostura. Deja las exageraciones para la actriz de moda. Vive la realidad cotidiana.

 

Compartir actividades placenteras, evitar las discusiones circulares y respetar al otro tal cual es, sin intentar cambiarlo, son algunos de los secretos que permiten lograr una vida de pareja duradera. Eso es lo que revela un estudio realizado por psicólogas argentinas que entrevistaron a integrantes de parejas con más de 35 años de convivencia. 




La fórmula del éxito 

Flexibilidad 

Respeto 

Espacios vitales 

Comunicación 

Acuerdos 

Igualdad 

Intereses 

Placer Espacios

  • Compartir actividades placenteras.

 

Proyecto 

  •  
  •  
  • Sostener un proyecto de vida compartido, que es la columna vertebral de la relación.

 

10 riesgos de vivir en pareja sin casarse: malo para hombres, mujeres y niños


Diez riesgos de cohabitar

1. Son relaciones inestables: pasados tres años de cohabitación, sólo una de cada seis parejas siguen juntas; sólo una de cada diez sobrevive 5 ó más años. 

2. Cohabitar aumenta el riesgo de divorcio: en Estados Unidos los que se casaron sin cohabitar antes se divorcian en un 21%. En cambio, los que cohabitaron antes de casarse, se divorcian un 39%. El riesgo es, pues, prácticamente el doble. 


3. Cohabitar carga más sufrimiento sobre la mujer: al menos en EEUU, las mujeres en cohabitación aportan el 70% de los ingresos del hogar, y suelen cargar con responsabilidades y deberes hacia los niños y la casa, sin el apoyo de una protección legal. 


4. Cohabitar va relacionado con más riesgo de enfermedades sexuales: los hombres que cohabitan multiplican por 4 el riesgo de tener enfermedades de transimisión sexual .
 
En 1960 sólo había 3 enfermedades sexuales; hoy hay dos docenas de ellas con consecuencias incurables.



5. Cohabitar implica un mayor riesgo de problemas psiquiátricos y de abuso de sustancias: la Universidad de California
 
Los Angeles hizo una revisión de 130 estudios y comprobó que los matrimonios precedidos por cohabitación tienen mayor tendencia a padecer problemas de alcohol y drogas.  La depresión es el triple de frecuente en parejas que cohabitan que en matrimonios.

6. Cohabitar aumenta la pobreza de los niños: el nivel de pobreza de los niños en familias cohabitadoras es cinco veces mayor que en hogares matrimoniales.


7. Cohabitar perjudica a la conducta y emotividad de los hijos: Comparados con hijos de padres biológicos casados, los chicos y chicas de 12 a 17 años con padres cohabitadores ven multiplicada por 6 su  posibilidad de desarrollar problemas emocionales y de conducta. En EEUU, la cohabitación va asociada con una escasez de abuelos, tíos, tías y primos y la falta de apoyo que eso implica (Bennett, obra citada). 


8. Cohabitar tiene relación con un aumento del crimen juvenil: En 1980, en EEUU había una población reclusa de medio millón de personas. Hacia el 2000 tenía dos millones de presos. El 70% de los presos juveniles en instituciones estatales venían de hogares sin padre. Tres de cada cuatro niños implicados en actividades criminales vivían en hogares en cohabitación (Crouse, obra citada).



9. Cohabitar aumenta el riesgo de maltrato sexual a los niños: el riesgo de que un niño sufra abusos sexuales es 6 veces mayor en familias adoptivas, 14 veces mayor en hogares de madre soltera (que nunca llegó a casarse), 20 veces mayor en familias con padres biológicos que sólo cohabitan y 33 veces mayor cuando la madre cohabita con un hombre que no es el padre biológico de los niños (Crouse, obra citada). 


10: Una mujer en cohabitación en EEUU multiplica por 3 (respecto a las casadas) el riesgo de sufrir agresiones físicas. Cohabitar además multiplica por 9 (con respecto a las casadas) el riesgo de que la mujer sea asesinada. 


AMOR ADULTO 

Todas las personas en algún momento de nuestra vida debiéramos hacer el ejercicio de estar un tiempo suficientemente largo sin pareja. 

No me refiero a ese tiempo que existe entre una relación de pareja que concluye y otra que se espera que comience, o a cargar como inexorable en la vida el "estar solo" porque no se encuentra con quién estar. Si no a una elección consciente de un ejercicio pleno de la autodeterminación y el autoabastecimiento económico, afectivo y sexual. 

Se trata de una experiencia inigualable para dejar aflorar todos nuestros recursos y capacidades, conocernos como de ninguna otra manera podemos hacerlo Disponer exclusivamente del tiempo, espacio, voluntad, recursos -y hasta del control remoto de la televisión- es una experiencia sumamente placentera que muchas personas se deben en su vida. 

Quienes pasaron de la casa familiar a la casa matrimonial que terminó, 
Quienes padecieron una pareja violenta o desvalorizante, 
Quienes transitaron un divorcio traumático 
Quienes nunca se fueron solas de vacaciones, 
Quienes nunca estuvieron en pareja y sienten eso como una frustración, se deben en su vida la experiencia de vivir felizmente solas, de no compartir la casa ni la cama con nadie, ni añorarlo, durante un tiempo prudencialmente largo. 


En los momentos en los que sientas que tu voluntad de continuar sin pareja flaquea -los mandatos son fuertes y esto puede sucederte por convencida que estés de vivir esta experiencia-, sólo será necesario recordar los cientos de condicionamientos que tenías cuando estabas en esa situación. 

O ir a un restaurante, pedir una rica comida y un buen vino y sentarte a observar las parejas a tu alrededor : ¿cuántas son las que se ven realmente felices de compartir ese tiempo juntos?, ¿cuántas siquiera conversan animadamente?... ¿y la que permanece en absoluto silencio durante toda la cena?, te habías fijado antes en esto?. Piensa: ¿es esa la pareja que añoras tener?.... 

Esa pareja "diferente" que sueñas, no podrá ser nunca si antes no eres otra de la que fuiste. 

Estando sin pareja, no tienes porqué estar solo cuando no quieras estarlo... muchos hombres y mujeres en pareja están profundamente solos... recuerda cuando tu misma lo sentiste así estando acompañada. Amigas y amigos, familiares, y hasta tú misma, pueden ser una excelente compañía cuando sientas que estar sola no es lo que hoy quieres. 


No se trata de renegar de la relación de pareja, se trata sólo de reconocer que la relación de pareja no es lo que pensamos que es cuando estamos solas... Es lo que vivimos cuando estuvimos en pareja, y siempre que nosotras no podamos ser otras que las que fuimos, eso se volverá a repetir de modo inexorable.

 
Se trata de que si no ahondamos en nosotras mismas, no nos "amigamos" con nosotras, nuestras relaciones siempre serán lo que fueron las que hasta aquí nos trajeron. 

Se trata de que sólo quien puede estar sola en plenitud, puede estar plenamente con otro. 

 

 

  • Mantener un espacio propio y uno común.

 

  • Resolver los conflictos teniendo en cuenta los intereses y deseos de ambas partes.

 

  • Establecer una relación igualitaria: renegociar los acuerdos y desacuerdos desde una posición de pares.

 

  • Evitar las discusiones circulares. Si no hay acuerdo posible, buscar la mirada de un tercero.

 

  • Mantener una comunicación fluida, en un lenguaje positivo.

 

  • Respetarse a sí mismo, individualmente, sin abandonar los espacios vitales personales, en función de un presunto beneficio de la relación.

 

  • Es fundamental respetar al otro tal como es, sin intentar cambiarlo.

 

  • Ser flexibles y abiertas para enfrentar los cambios, facilitando la creación de nuevos hábito s¡ y maneras de vivir.






Etapas de la pareja y sus crisis

Generalmente nos imaginamos a la pareja (en una relación estable o matrimonio) como algo estático... se casaron y vivieron felices hasta el fin de sus díasí como terminan los cuentos infantiles. Pero, en realidad, el matrimonio o pareja (me referiré indistintamente a ambos conceptos a lo largo del artículo) no es un estado, sino un proceso que experimenta una serie de crisis normales y que la lucha para superarlas es lo que mantiene vivo a la pareja o matrimonio.

El matrimonio abarca prácticamente toda la edad adulta, y la experiencia demuestra que también hay fases en la vida de una pareja en la que existe mayor propensión a que surja una crisis

Las etapas de la historia de la pareja las hemos dividido en: el noviazgo o formación de la pareja, los primeros años de convivencia con o sin hijos, pareja en la mitad de la vida y la pareja anciana.

Noviazgo, formación de la pareja

Elegir a un compañero se convierte en una decisión contra toda otra posible pareja y, a causa de esa exclusividad, la misma puede resultar difícil. La exclusividad de la pareja no sólo es respecto a los demás compañeros, amigos, etc, sino también respecto a la familia de origen, de la cual cada uno proviene.

Cuando dos personas se han elegido mutuamente como pareja y se acepta la vida en común, se van construyendo un hogar propio, se crea una familia y marchan en una misma dirección. Estas tareas proporcionan a la pareja una cierta estabilidad ante las dificultades futuras.

Esta fase suele estar llena de dudas y temores, como; miedo a separarse de su casa, a entregarse a un compañero, a la atadura, obligaciones y responsabilidades, miedo a tener que renunciar a sí mismo en pro de la pareja, miedo a fallar a una tarea común o en el aspecto sexual. Por eso en ocasiones, no suele ser raro que en la época que precede a un compromiso serio de la pareja se den depresiones, reacciones de huida, estados de angustia, confusión de identidad, etc.

Primeros años de convivencia

Es la fase más activa de la pareja, ya que intentan afirmar su identidad en la sociedad y adoptan decisiones que les va dando una forma definida como tal. Organizan su propio hogar, con sus estilos, se influyen mutuamente se forma un díada frente al exterior.

El encontrar se propio estilo de vida es un proceso de discusión intensiva, no sólo respecto a valores y normas, sino también en cuanto a responsabilidades, reparto de tareas, distribución del trabajo y tiempo libre, relaciones sociales y familiares, empleo del dinero, etc. La convivencia exige tomas de decisión y posición respecto a todos los campos de la vida humana. La búsqueda en común de soluciones propias alcanza en esta fase una intensidad especial y puede ser extraordinariamente provechosa para la formación de identidad de la pareja.

La etapa de luna de miel dura entre 9 meses y un año más o menos, al principio de la convivencia . Durante ese tiempo todo es nuevo y ambos disfrutan de la novedad, las compras son divertidas y lo estrenan todo. Luego comienzan a surgir los diferentes puntos de vista y las dificultades de la convivencia.

Por otro lado, en esas discusiones de formación de la pareja uno puede tener miedo a creer cuando ha sido derrotado en una discusión, creer que es para toda la vida, y se afirma duramente, pues de lo contrario será oprimido por el otro, no puede ceder porque se le calificaría de débil.y así se puede originar una lucha por el poder matrimonial. Pero también puede existir el peligro de entregarse rápidamente en las discusiones a fin de que no surja nada disgregador.

Otro foco importante de problemas, es el que surge de la nueva relación con la familia de origen, en particular con los padres. Por miedo o sentimiento de culpabilidad, algunos no consiguen poner un límite ante sus padres, de modo que éstos se inmiscuyen aprovechando las oportunidades que se les presentan. Se llega a la lucha por la posesión entre los padres y un miembro de la pareja, a una lucha por la dependencia y la separación.

Cuando el matrimonio tiene hijos, aparece una situación fundamentalmente nueva. Al papel o rol de cónyuge, se le añade el de padre y/o madre. Se produce un profundo cambio en la pareja; ya no están tanto tiempo solos, ni tan pendientes el uno del otro. Se va dejando espacio a los hijos.

Si cuando el niño cumple 2 años la pareja no ha sabido negociar quién se hace cargo de cada tarea y no ha encontrado el modo de poder mantener la viva la relación, comienzan a aparecer los conflictos. Con la llegada del segundo hijo, se agravan los problemas descritos anteriormente.

En muchas ocasiones, a pesar de todos los esfuerzos modernos por la igualdad, es la madre la que se suele encontrar en inferioridad de condiciones para su desarrollo profesional, a consecuencia del embarazo, el cuidado del lactante, puede surgir en la mujer un fuerte sentimiento de rivalidad frente al los privilegios del papel masculino.

La pareja en la mitad de la vida

En estos años la situación cambia radicalmente. En la fase anterior la pareja vive para un futuro próximo, que ahora ya se ha fijado en el estatus social y económico de la familia, apenas queda ya algún objetivo exterior por lo que se esfuerce la pareja. Los hijos ya no precisan la presencia de ambos padres para su desarrollo, son más independientes y les necesitan menos, y la pareja vuelve a reencontrarse. Se suelen presentar dudas sobre si uno había imaginado la vida como ha resultado ser.

Los hijos se independizan y abandonan el hogar. La pareja recupera la intimidad y si no maneja ciertas habilidades se manifestarán los problemas de convivencia latentes.

En esta fase, algunos entran en relaciones extramatrimoniales, y otros pretenden divorciarse. Esperan escapar así de la firme identidad impuesta por sus parejas, o quisieran intentar nuevas posibilidades de la vida, etc.

En varios aspectos, esta fase suele ser más dura para la mujer que para el hombre. Va viendo como los hijos van creciendo, y no ve antes si ninguna tarea que valga la pena, ya que aunque intente de nuevo dedicarse más a una actividad profesional, suele tener más carácter de empleo; que a diferencia del marido lleva ejerciendo su carrera profesional durante muchos años. Además se añade el envejecimiento de la mujer y la menopausia.

La crisis de estos años suele ser decisiva para la madurez. La tolerancia madura y la sabiduría que este procesote conciliación lleva consigo vuelven a dar valor a la historia común de muchos años.

La vejez

Para muchos el punto de inflexión suele ser la jubilación. Van muriendo los antiguos amigos y conocidos, y cambia el mundo con el que se estaba familiarizando. La pareja se une más estrechamente, dependen cada vez más uno del otro. Pero esto a su vez también puede crear nuevos problemas. Cada uno intenta hacer al otro dependiente y, al mismo tiempo, quiere conservar su propia independencia.

Se llega a discusiones violentas, esta pequeña guerra hace que se ponga en juego las pocas fuerzas que le quedan, y no pocas veces se aísla la pareja ante el ambiente hostil, se atrincheran en su vivienda, y las desilusiones les van consumiendo.

La muerte de uno de los cónyuges es especialmente triste, ya que no solo debe superar la muerte de la pareja sino también entregarse a la dependencia de otra persona, a veces extraña.

 

Las parejas no deben revelar sus problemas a extraños

El no revelar intimidades implica temor a mostrarse frente al otro tal cual somos apareciendo el temor a desagradar. Puede surgir el temor de que los otros, al saber datos íntimos, puedan usarlos de una manera destructiva.

Son personas que muestran fachadas falsas y que ocultan su yo con varias máscaras.

En general es de gran utilidad compartir los problemas maritales con parejas de amigos.



Marido y mujer deben ser los mejores amigos

Sería equivocado ser amigos íntimos en el matrimonio. En la amistad se comparte toda la intimidad y es raro que dos amigos vivan bajo el mismo techo. Con la convivencia se sobrecarga el sistema.

Los amigos enfatizan las necesidades individuales en cambio durante el matrimonio el interés se centra en la familia.

En la amistad genuina se vive un clima de libertad. Se expresan libremente todos los pensamientos y sentimientos. Uno es transparente, no se reprime ni niega la rabia. No hay competencia. Cada uno se alegra con lo bueno que le pasa al otro.

Ciertas fantasías tienen impacto negativo en la relación de pareja por lo tanto no son convenientes contársela a la pareja.

En la amistad se puede contar de la A a la Z y es mejor que sea del mismo sexo. En la pareja se debe contar de la a la W.


=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=
El ejercicio físico es necesario para la salud.